¿POR QUÉ LLORA MI BEBÉ?

El llanto en el bebé no es solo la forma que tienen los bebés para manifestar malestar o dolor, sino que es la manera de comunicarse con sus padres.

Lo más frecuente es pensar que tendrá hambre, pero no siempre es así. Puede ser que tengan calor, frío, incomodidad, el pañal sucio o húmedo… o simplemente que quieren ser cogidos en brazos.

Los bebés necesitan el contacto físico para calmarse, al igual que nosotros. Muchas veces, hablar al bebé en tono suave, en un ambiente calmado y tranquilo, ayuda a relajarlos.

No dudes en coger y acariciar a tu bebé si llora

No dudes en cogerlo y acariciarlo, no lo vas a malcriar.

Se han realizado muchos estudios acerca del llanto en los bebés.

En uno de ellos observaron a 95 parejas madre-hijo y los distribuyeron en 2 grupos: uno con un tiempo de brazos de 6 horas al día, y otro de 4 horas al día.

El resultado fue que a las seis semanas de vida el grupo de bebés con aumento del tiempo de brazos lloraban un 43% menos a lo largo del día y un 50% menos en las horas verpertinas.

Tras estos datos concluyeron que la falta relativa de estar en brazos en nuestra sociedad puede predisponer al llanto en lactantes sanos. Los niños lloran una media de 3 horas al día a las 6 semanas de vida, disminuyendo esta cifra progresivamente a partir del tercer y cuarto mes de vida, con predominio a últimas horas de la tarde.

Es importante aprender a identificar las señales del niño. Hay niños que son más predecibles y es más fácil saber responder a esas demandas. Otros niños lloran más que otros y no siempre se puede determinar la causa.

¿ Y SI LLORA MUCHO Y NO SE CALMA?

La mayoría de las veces los bebés lloran para demandar atención y de esa forma satisfacer sus necesidades básicas, como hemos explicado previamente. Pero no siempre es así. Se estima que el 5% de los lactantes con llanto tienen una enfermedad subyacente. Algunas veces el llanto persistente y la irritabilidad puede ser la primera señal de una enfermedad con potenciales consecuencias graves. En estos casos es conveniente consultar con vuestro pediatra para que lo valore y lo explore.

  • Hay algunos casos que el llanto cumple las características de los conocidos, pero no siempre bien diagnosticados, cólicos del lactante . Es una entidad banal y autolimitada, pero sin tratamiento eficaz conocido por el momento.
  • En otras ocasiones un llanto persistente y difícil de consolar puede ser debido al reflujo gastroesofágico. En tal caso su pediatra le recomendará que el bebé adopte una postura semi-incorporada (por ejemplo, colocando una cuña debajo del colchón), y en casos más marcados, puede que le paute un tratamiento farmacológico (normalmente ranitidina u omeprazol).
  • La alergia a la proteína de leche de vaca no IgE mediada es una enfermedad que en algunos bebés puede producir llanto no consolable. En el caso que su pediatra lo sospeche, puede pedirle a la mamá que excluya de su dieta la proteína de la leche de vaca. Esto significa que la madre debe retirar de su dieta todos los lácteos de origen bovino. En el caso de bebés alimentados con fórmula, el pediatra le cambiará a una fórmula de proteína extensamente hidrolizada. Se hace una prueba durante 2-4 semanas y se valora la respuesta del bebé.
  • Algunos trastornos funcionales digestivos leves, como la disquecia del lactante, pueden provocar llanto en los bebés. En estos casos veremos a nuestro bebé rojo, apretando y flexionando las piernas para hacer caca, con mucho esfuerzo e impresión de que “lo está pasando mal”. Finalmente la caca que echa es blanda, esto significa que nuestro bebé no está estreñido, sino que tiene una descoordinación al intentar hacer deposición. El bebé aprieta con tanto ímpetu que también aprieta el culete, el esfínter anal, de forma que no sale la caca. Es un trastorno por inmadurez, y como otros muchos, se soluciona con paciencia y con el tiempo. Debemos esperar a que el bebé aprenda a hacer caca solo.
  • Hay otras patologías potencialmente más graves que pueden cursar con llanto: otitis media aguda, meningitis, infección de orina o una hernia inguinal incarcerada, entre otros. En otros casos, el llanto excesivo en los primeros meses de vida puede ser por un torniquete en los dedos de los pies o de las manos con un pelo o hilo. Estos casos son menos frecuentes que los descritos previamente, pero necesitan un tratamiento urgente.
Tranquiliza a tu bebé cuando llore

¿CUANDO DEBO CONSULTARLO CON MI PEDIATRA?

Siempre debemos recordar que el llanto es algo normal en los bebés. Lo más importante es mantener la calma e intentar tranquilizarlo. En los casos en los que tu bebé tenga un llanto excesivo o asocie otros síntomas como fiebre, rechazo de tomas, vómitos, erupción en la piel o excesiva somnolencia, deberá acudir a su pediatra para valoración.